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El objetivo casi imposible de comprar casa en Venezuela, billete sobre billete

El
ingeniero petrolero venezolano Gustavo Martínez posa para una foto
durante una entrevista con AFP en su casa de Caracas. (Foto de Federico
PARRA / AFP)

 


 


Comprar casa es casi imposible en
Venezuela, inclusive para quienes tienen un buen empleo como Gustavo
Martínez, ingeniero en una petrolera. Con el crédito en agonía en este
país hiperinflacionario, hay que pagar de contado.


Transferencias,
cheques y hasta efectivo son la única vía cuando la cartera crediticia
en Venezuela, que transita su octavo año de recesión con una moneda
pulverizada, no llega a 140 millones de dólares, minúscula frente a la
de 14.000 millones de su vecina Colombia.


Emitir préstamos en bolívares, la
depreciada moneda local que ha perdido casi 73% de su valor solo este
año, no es viable para los bancos, que ni siquiera dan tarjetas de
crédito, mucho menos una hipoteca a largo plazo, pues las cuotas se
disuelven.


Un crédito en dólares, preferidos para cualquier transacción, requiere un permiso especial del régimen chavista.


Vista
de la torre del Banco Provincial (L) flanqueada por un mural que
muestra los ojos del fallecido presidente venezolano Hugo Chávez en el
centro histórico de Caracas. (Foto de Yuri CORTEZ / AFP)

 


Gustavo se mudó a Caracas en enero desde
Puerto La Cruz (este), donde estudió y tuvo su primer trabajo. Vivió
con su abuela antes de instalarse con su novia en un apartamento
alquilado en una zona acomodada.


“Un apartamento cuesta alrededor de
50.000 dólares. Ningún trabajo te paga eso”, dice a la AFP este
ingeniero petrolero de 30 años. “Mucho menos vas a pagar eso de
contado”.


Rentar tampoco es opción para muchos.
Martínez prefiere reservarse cuánto gana, pero su ingreso es
exponencialmente mayor que el sueldo mínimo, que apenas supera los 2
dólares en el sector público y que promedia unos 50, según estimaciones,
en el privado.


El arrendamiento de un apartamento en
una zona popular caraqueña ronda 150 dólares mensuales. “Es lo más bajo
que he conseguido”, explica la corredora inmobiliaria Carolina Quintero.


A muchas parejas jóvenes no les queda otra que vivir con sus padres.


No hay cifras actualizadas de cuántos
venezolanos tienen casa propia. El chavismo dice haber entregado 3,5
millones de casas y apartamentos populares con un plan creado en 2011,
llamado ‘Misión Vivienda’, número puesto en duda por expertos.


Una
grúa permanece inactiva en la construcción de un edificio de
departamentos abandonado momentáneamente en el lujoso barrio de La
Castellana en Caracas. (Foto de Yuri CORTEZ / AFP)


 


– Transferencia o efectivo –


Los créditos hipotecarios sumaron en
marzo unos 840.000 dólares, según la autoridad del sector bancario: 0,6%
del total de créditos, por lo que personas como Gustavo quedan al
margen aunque pudiesen asumirlos.


“Es absolutamente marginal”, acota el
economista César Aristimuño, quien destaca que en 2014 la cartera
hipotecaria representaba 7,2% del total. “No hay forma que la compra de
viviendas sea apalancada por el sistema bancario”.


Sin embargo, la dolarización informal
ocurrida en Venezuela, con la gente intentando protegerse de la
inflación, y la depreciación del bolívar ha facilitado operaciones
inmobiliarias, en recuperación después de desplomarse en 2018.


“En 2019 crecimos 5% (…) y esperamos
cerrar con más de 20% el año 2021”, dice Francisco López, presidente de
la Cámara Inmobiliaria.


La mayoría de las operaciones son
alquileres (70%) y el resto, compra-venta, sobre todo en el mercado
secundario, normalmente de personas que venden un inmueble propio para
invertir en otro, sostiene López.


Las operaciones se realizan normalmente a
través de transferencias entre bancos extranjeros “el día antes de la
firma”, relata Quintero. “Algunas veces el comprador da 5, 15 o 20 por
ciento de reserva en efectivo” para trámites y comisiones.


Esos billetes son fotocopiados y pasados por una máquina para descartar falsificaciones.


Un
edificio de departamentos tiene un letrero que dice “Departamentos en
venta” en el barrio El Rosal de Caracas. (Foto de Yuri CORTEZ / AFP)

 


– Redes sociales –


Las ofertas de ventas inmobiliarias son
numerosas en redes sociales. La mayoría muestran apartamentos o casas en
barrios ricos con vista al cerro El Ávila, que bordea Caracas, aunque
hay alternativas en sectores de clase media y populares.


Ciertos promotores optaron por brindar financiamiento propio.


En Guatire, ciudad dormitorio a 40
minutos de Caracas en auto, un proyecto ofrece departamentos en obra con
33% de inicial y 11 meses para pagar. Un apartamento de 67 m2, a 16.300
dólares de contado, quedaría en 5.830 de inicial y 11 cuotas de 1.000.
Quintero advierte que hay que estudiar muy bien a las constructoras para
evitar estafas.


Edificios
de departamentos se reflejan en las ventanas de otro en el barrio
burgués de Los Palos Grandes en Caracas. (Foto de Yuri CORTEZ / AFP)

 


Existen también prestamistas
particulares, con fama de usureros, que cobran 15% de interés mensual y
exigen garantías que incluso triplican el valor de la suma que conceden.


Gustavo busca maneras de ahorrar, con pequeñas inversiones, con miras a tener “algo propio”.


“Si hubiera ese tipo de crédito en
dólares para que la gente que pueda pagarlo con su trabajo, yo creo que
sería buenísimo”, dice.


AFP
10/09/2021

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